Según, MINEDUCACIÓN (2015) el laboratorio de creatividad constituye una posibilidad tangible que permite dar forma a lo intangible: a lo que el niño siente, piensa, cree, imagina, etc., ya que al pintar, moldear, y dibujar emergen idea o sentimientos.
El laboratorio de creatividad es más que un espacio artístico, porque aquí los niños no solo se dedican a dibujar o pintar, sino que también se permiten expresar de forma natural y sin restricciones.