Las metodologías tradicionales se caracterizan por seguir un enfoque secuencial y lineal en la ejecución de proyectos, como por ejemplo, la metodología en cascada. Estas metodologías suelen ser más rígidas y menos adaptables a cambios durante el desarrollo del proyecto. Otras características de las metodologías tradicionales incluyen la planificación detallada, la estructura rígida, el énfasis en la documentación y la resistencia a cambios radicales. En el ámbito educativo, las metodologías tradicionales se caracterizan por la enseñanza magistral, la memorización de contenidos y la poca participación del alumnado.