Esta metáfora (adaptada de Harris, 2009) relaciona la mente con un narrador experto y creativo, Como la mayoria de los grandes narradores, la mente empieza su historia como si fuera real pero, pronto, la adorna y crea una historia convincente que, en realidad, nunca ha sucedido -al menos, no exactamente como nos la cuenta-.
Puedes imaginar el uso de esta metáfora con una variedad de autores y géneros, incluso con libros basados en escenarios fantásticos. Aunque muchos leemos libros inverosímiles para evadirnos de nuestras vidas cotidianas, la mayoría también nos implicamos con el elemento humano de la historia.
Señalar esta dinámica en una obra de ficción puede ayudar a preguntarle a un cliente si su mente podría ir más lejos de la "preparación de la escena" así como proporcionarle algunos de los adornos convincentes que un narrador consagrado podría proporcionar.