La conversación espontanea no es un género propiamente humorístico, pero en el cual se puede emplear el humor. Tiene rasgos peculiares: según las definiciones del grupo Val.Es.Co, las figuras discursivas, hablante y oyente, son al mismo tiempo receptores y emisores a lo largo de todo el evento comunicativo y se relacionan con las unidades discursivas de la intervención, la reacción de un emisor a un enunciado, y del turno, que existe cuando la intervención es aceptada y reconocida socialmente por los otros participantes. Dado este carácter interactivo, en términos de negociabilidad la conversación espontanea se define como dinámica, inmediata y reatroalimentada; en cuanto a la variabilidad (todas aquellas elecciones afectadas por contexto, registro, relación entre participantes) se define como no planificada, de carácter privado y coloquial, y esto supone un tono informal e interpersonal además que el desarrollo de temas compartidos por los participantes. Y por terminar, los participantes emplean el humor adaptándolo a la estructura conversacional para conseguir la risa del interlocutor, atacarlo o defenderse de los ataques, o lo emplean para generar solidaridad entre los participantes, a menudo a través del empleo de la hostilidad hacia algo/alguien.
Según el Principio de Interrupción Mínima (Attardo, Boxer) en la conversación espontánea la ironía no se prolonga más allá de una intervención porque se basa en la noción de “minimizar la violación del principio de cooperación”. Enseguida se analiza un caso donde la ironía se encuentra en un único enunciado sin convertirse en un turno, de acuerdo con el principio. Sin embargo, en la mitad de los casos analizados la ironía es aceptada y respondida por otros interlocutores, dando luz a intercambios irónicos, o mejor, casos de ironía continuada. Lo que genera humor es la continuación de la ironía. El capítulo sigue retomando el concepto de solidaridad para definir el humor como estrategia conversacional: yen algunos fragmentos analizados la igualdad social entre los participantes prolonga el humor a lo largo de las intervenciones y a menudo se construye con la hostilidad hacia otros, como en el caso de la conversación entre hombres.