La conmoción cerebral, en particular, es un daño funcional y reversible. Se produce como consecuencia de un traumatismo con pérdida de conocimiento que, por lo general, dura un tiempo corto y no produce daño anatómico que pueda objetivarse mediante estudios complementarios (neuroimagen). Como consecuencia de esta conmoción cerebral, puede suceder que el paciente, al despertar, presente síntomas como irritabilidad, trastornos de la atención, dificultad en la capacidad de concentración, fallas mnémicas con trastorno de la memoria anterógrada, cefaleas, mareos o vértigos.