Campo abierto y campo cerrado.
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La principal diferencia entre la resonancia magnética abierta y cerrada, es la manera en la que se coloca al paciente durante la prueba. En la cerrada, se introduce al paciente dentro de un tubo en el que es más fácil concentrar el campo magnético y, por tanto, los resultados obtenidos son más fiables, sin embargo, estos tubos tienen unas dimensiones de 70 centímetros de diámetro de media.
En el caso de las resonancias magnéticas abiertas, se caracteriza por realizarse entre dos platos, entre los que se coloca al paciente, que concentran el campo magnético mediante imanes. Es por ello, que tienen menos calidad que las resonancias cerradas, al ser más difícil de concentrar el campo magnético. En muchos casos, pueden ser desaconsejadas, ya que pueden conllevar problemas en el diagnóstico y tratamiento de ciertas patologías, sobre todo zonas pequeñas, como manos, dedos, abdómenes etc. Por el contrario, la zona de apertura es de 180 cm y por tanto el paciente sufre menos claustrofobia a la hora de realizarse la prueba.