El grupo de La Rosa Blanca se expandió a otras ciudades, como Hamburgo, Freiburg, Berlín y Viena, convirtiéndose en una organización estudiantil más amplia. Asumiendo grandes riesgos, los miembros de La Rosa Blanca se dedicaron a imprimir y distribuir panfletos que rechazaban y denunciaban al régimen nacionalsocialista, alentando así a la resistencia.