En la década de 1950, la psicología experimentó una diversificación de enfoques. Aunque el conductismo estaba establecido, surgieron tensiones entre teóricos y aplicados. Carl Rogers y Abraham Maslow iniciaron la psicología humanista, criticando el conductismo por su falta de reconocimiento del libre albedrío. Avram Noam Chomsky, desafiando el conductismo, mostró la incapacidad de este para explicar la complejidad del lenguaje. Surgieron la Psicología Cognitiva y el Estructuralismo, destacando la mente como productora de significados. Más tarde, se desarrolló el modelo dialéctico-contextual, que enfatizaba la adaptación a través de la interacción compleja y contextualizada. Esto condujo a enfoques interdisciplinarios como la Teoría del Ciclo Vital.