La población del Ática estaba compuesta por ciudadanos libres, mujeres y niños. Los extranjeros, denominados metecos, pagaban impuestos, pero no tenían derecho a participar en la vida política. Los esclavos quedaban fuera de cualquier consideración; eran propiedad del Estado o de personas particulares. Los valores del régimen democrático pasaron también a la organización del Ejército griego. Este tenía su centro en el hoplita, soldado de infantería pesada que combate en una formación cerrada, la falange. A este tipo de soldado lo rodeaban los peltastas, con armamento ligero, y la caballería. El tipo de reclutamiento variaba de unas polis a otras: todos los ciudadanos tenían la obligación de participar en el Ejército, pero, en tiempos de guerra, esta obligación se hacía extensible a otras clases sociales, como los periecos de Esparta e, incluso, los esclavos.