Visiones Antropocéntricas, Biocéntricas, y Ecocéntricas. Cada sociedad humana Y en cada momento de la historia, han establecido diferentes Formas de Relacionarse con la naturaleza. Derivan de una serie de valores y normas tácitas que poseen las sociedades. En síntesis las ideologías describen y postulan modos de actuar sobre la realidad colectiva, ya sea sobre el sistema general de la sociedad o en uno o varios de sus sistemas específicos, como el económico, el social, el científico, el tecnológico, el político, el cultural, el moral, el religioso, el ambiental u otros relacionados al bien común.
Antropocentrismo. La naturaleza no tiene valor por si mismo, sino apenas un valor utilitario, es decir proteger la diversidad de especies vale la pena si estas van a satisfacer un fin.
sus raíces en un movimiento filosófico desarrollado entre los siglos XVIII y XIX, denominado utilitarismo, cuyos máximos exponentes fueron los filósofos británicos Jeremy Bentham y John Stuart Mill.
La posición antropocéntrica, tiene su foco en el utilitarismo y en la conservación de recursos, no busca proteger a los individuos, sino a las especies (si estas van a satisfacer un fin).
Biocentrismo. Postura que asigna valor intrínseco a la
biodiversidad, sin considerar si aporta beneficio al hombre.
En lo que refiere a la relación sociedad-naturaleza podemos encontrar tres grupos de cosmovisiones definidas cada uno con sus matices:
Ecocentrismo. Esta postura es superadora porque asigna valor a los sistemas ecológicos, que son los que hay que conservar, entre otras razones porque ellos brindan beneficio al hombre, pero además, porque poseen un valor intrínseco. Surgido a fines de la década de 1940 el “ecocentrismo” –también denominado “ética ecológico-evolutiva de la Tierra”– tomó lo mejor de los movimientos anteriores, alcanzando su pleno desarrollo en la década de 1970, cuando se producen diversos hitos en política ambiental, como por ejemplo, en 1972 la Conferencia de Naciones Unidas en Estocolmo.