El ser humano debe ser educado de forma integra, tanto la mente como el alma, de manera que sea un ser útil y activo a su sociedad, siempre fundamentado en que se debe educar al niño con disciplina pero sin violencia o impotencia, al contrario, al niño se le enseña con amor y ternura, lo que permitirá generar un ambiente cordial para el aprendizaje, el cual debe estar basado en la habilidad del maestro para conseguir y mantener la atención de estudiante, pues a partir de esta y la capacidad del alumno, se definirá el progreso de la enseñanza