La corrupción, considerada una de las peores lacras, implica la indebida utilización de los recursos estatales con fines personales, obstaculizando el desarrollo de las naciones y perpetuando la pobreza. Esta traición al propósito de representar y atender las necesidades del pueblo, cuando los mandatarios son elegidos, se manifiesta en el uso egoísta de los recursos del Estado en beneficio personal, familiar o corporativo.