En el Siglo VI a.C., Pitágoras propone que todo está compuesto por números, aplicados al estudio de fenómenos como el sonido. En la Ciencia Helenística (III a.C. - I d.C.), Arquímedes y Euclides destacan por la experimentación empírica y observación en geometría, astronomía y medicina. En el Renacimiento (Siglos XV - XVI), Copérnico plantea la teoría heliocéntrica, Galileo introduce el método experimental y Kepler formula las leyes del movimiento planetario, sentando las bases de una ciencia objetiva y cuantificable.
En el Siglo XVII, Descartes establece el racionalismo, Bacon el método inductivo y Hume el empirismo radical. En el Siglo XVIII, Newton formula las leyes físicas universales, consolidando el paradigma mecanicista. En el Siglo XIX, Comte promueve el positivismo y la observación objetiva. En el Siglo XX, el Círculo de Viena impulsa el neopositivismo y Popper introduce el falsacionismo y el método hipotético-deductivo, centrado en la lógica y la verificación empírica
en el Siglo XXI, la ciencia se define con un enfoque riguroso centrado en la objetividad, la medición, la replicabilidad y la verificación lógica, diferenciando claramente la ciencia de la protociencia y la pseudociencia, según autores como Bunge y Jaffé. El diseño cuantitativo se consolida como el estándar del conocimiento científico estricto.