Desde un enfoque integral que prioriza el bienestar y desarrollo de los niños es posible establecer una relación directa entre los distintos actores del proceso educativo tales como los docentes, familia, instituciones, comunidad, centros de salud y hospitales etc. Las deficiencias que aún persisten en dicho proceso pueden manifestarse en áreas como la falta de recursos, metodologías desactualizadas, escasa participación de la familia o comunicación limitada entre docentes y estudiantes.
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