Permite adecuar la programación a las características de los alumnos, prever las actividades, detectar los casos en los que los prerrequisitos de aprendizaje no están integrados en la estructura de conocimientos del alumnado, organizar el grupo-clase y facilitar la toma de conciencia, por parte del alumnado, de su punto de partida.
En Ciencias Sociales, es particularmente útil por la cantidad ingente de información con la que cuentan los alumnos, procedente de los medios de comunicación, y que a menudo está desestructurada o responde a estereotipos o prejuicios de diversa índole. El peso de las ideas previas puede ser un lastre para la correcta adquisición de conocimientos, de ahí la importancia de realizarla.