Varias ciudades importantes, como en el Reino Unido, Berlín, Buenos Aires, Johannesburgo, Manila y Ciudad de México, han adoptado la gestión privada mediante acuerdos. En Estados Unidos, muchas ciudades tienen acuerdos con empresas privadas para servicios de agua, ofreciendo calidad y satisfacción, aunque la privatización enfrenta desafíos por condiciones contractuales y competencia en licitaciones. Aunque algunos casos han mejorado el rendimiento y ahorrado costos, situaciones como en Indianápolis ilustran que a veces las ciudades recuperan el control de sus servicios de agua.