Históricamente, se destacaron siete ritos principales a partir del siglo XII. Sin embargo, a un nivel más profundo, se argumenta que estos siete sacramentos reflejan momentos clave de la vida humana donde se experimenta la participación de una fuerza divina. En estos momentos, se siente la conexión con lo trascendental, y los ritos sacramentales expresan esta experiencia. En resumen, los siete sacramentos representan los momentos significativos de la vida donde se experimenta lo divino.