Existen algunos rasgos o factores de riesgo que pueden indicar una mayor probabilidad de desarrollar conducta suicida. Entre ellos se encuentran: tener una enfermedad mental (como depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia), sufrir estrés, violencia, abuso, acoso, rechazo o discriminación, experimentar pérdidas, duelos, rupturas o conflictos familiares o personales, abusar de sustancias como alcohol, drogas o medicamentos, tener antecedentes familiares o personales de suicidio o autolesiones, tener baja autoestima, desesperanza, culpa, vergüenza o soledad, tener dificultades para adaptarse a los cambios físicos, emocionales y sociales