El Cid, desterrado por el rey, sale de Vivar y llega a Burgos donde nadie se atreve a darle asilo por temor a las represalias reales. Para pagar a sus soldados, su sobrino Martin Antonilez engaña a los judios Raquel y Vidas. En Cardeña se despide de su esposa doña Jimena y de sus hijas pequeñas, Sol y Elvira. En sueños se le aparece el arcangel Gabriel, que le predice grandes victorias. Entra en tierra de moros y les arrebata diversas plazas. Envia al rey un esplendido presente esperando reconciliarse con el y recuperar su honra perdida. Reforzadas sus tropas, ataca Huesca y derrota a los moros de Lerida, ayudado por el conde de Barcelona, al que hace prisionero y libera dias despues.