Saber incluir las distintas voces de mujeres con diversidad funcional, no reducir la mujer con diversidad funcional a: mujer con diversidad funcional física, blanca, occidental, heterosexual, de clase media, de mediana edad y de tradición judeocristiana, reducirla a ese pseudo estándar de mujer con una diversidad funcional, supone, en definitiva, perpetuar esas paredes dentro de ese grupo de mujeres