Durante el periodo Neolítico, las diferentes poblaciones perfeccionaron las técnicas de trabajo de piedra y crearon técnicas de trabajo para nuevos materiales, como la cerámica y los metales. La técnica del pulido implicaba frotar la piedra hasta darle forma y sacarle filo, lo que permitió la creación de armas más eficaces y nuevas herramientas. Con el desarrollo de la agricultura, se crearon morteros para moler los granos, hoces para cosechar los cultivos y azadas para mover la tierra. El método del modelado de cerámica consistía en apilar rollos de arcilla hasta alcanzar la altura deseada, para luego alisarlos y darles forma con las manos. Se dejaban secar las piezas y luego se cocían en un horno de alta temperatura. Por último, se las decoraba con motivos geométricos, grabados o pintados. Hacia el 4000 a. C., se inventó por primera vez en el Cercano Oriente la fundición de metales. Los primeros metales que se trabajaron fueron el oro, la plata y el cobre, y fueron utilizados para hacer joyas, herramientas, adornos y armas.