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TEMA 6: RELACIONES ENTRE EL EJECUTIVO Y EL LEGISLATIVO: MODELOS DE DOMINIO…
TEMA 6: RELACIONES ENTRE EL EJECUTIVO Y EL LEGISLATIVO: MODELOS DE DOMINIO Y EQUILIBRIO DEL PODER.
INTRODUCCIÓN
La tercera diferencia entre los modelos democráticos mayoritario y consensual hoy concierne a las relaciones entre los poderes Ejecutivo y legislativo. El modelo mayoritario presenta un dominio del Ejecutivo y el modelo del consenso se caracteriza por una relación más equilibrada entre el Ejecutivo y el legislativo.,.
Se van a comparar dos disposiciones formales dominantes en las relaciones Ejecutivo-legislativo en los regímenes democráticos: el gobierno parlamentario y el gobierno presidencial.
FORMAS DE GOBIERNO PARLAMENTARIO Y PRESIDENCIAL
Los sistemas de gobierno parlamentario y presidencial poseen 3 diferencias esenciales
La primera es que, en un sistema parlamentario el jefe de gobierno y su correspondiente gabinete son responsables ante el legislativo en el sentido que dependen de la confianza del mismo y pueden ser destituidos de sus funciones en una votación de no confianza o censura del legislativo. En un sistema presidencial el jefe de gobierno es elegido para un período de tiempo constitucionalmente establecido y, en circunstancias normales, no puede forzársele a dimitir.
La segunda diferencia entre el gobierno presidencial y parlamentario es que los presidentes se eligen mediante votación popular, bien directamente o mediante un colegio electoral presidencial de elección popular, y los primeros ministros son elegidos por los legislativos.
La tercera diferencia fundamental es que los sistemas parlamentarios poseen ejecutivos colectivos o colegiados, en tanto que los sistemas presidenciales poseen ejecutivos unipersonales, no colegiados. Las decisiones más importantes en los sistemas parlamentarios deben ser tomadas por el conjunto del gabinete, no solo por el primer ministro. En los sistemas presidenciales, las decisiones más importantes puede tomarlas el presidente, con o sin consejo del gabinete
Además de los tipos puros de parlamentarismo y presidencialismo, existen 6 formas híbridas de gobierno. 5 países han sido fundamental o totalmente presidenciales y 30 han sido fundamental o totalmente parlamentarios.
fórmula híbrida I: Suiza
fórmula híbrida III: EEUU
fórmula híbrida V: Uruguay
No existen ejemplos empíricos de los tipos híbridos II, IV y VI, lo cual no resulta sorprendente, dado que tienen en contra la lógica de la confianza legislativa.
El único problema serio a la hora de clasificar las democracias con arreglo a la óctuple tipología surge con los sistemas que poseen tanto un presidente elegido por vía popular como un primer ministro parlamentario, a los que normalmente se hace referencia como sistemas “semipresidenciales” (Austria, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia y Portugal).
Los presidentes austriaco, islandés e irlandés tienen poco poder, aunque han sido elegidos por vía popular, y estas democracias operan en gran medida como sistemas parlamentarios ordinarios. Las mismas consideraciones son aplicables a Portugal.
El presidente francés era claramente el jefe de gobierno y no el primer ministro. Sin embargo, el poder presidencial se basaba más en el apoyo de fuertes mayorías parlamentarias que en prerrogativas constitucionales.
Finlandia está mucho más cerca de un sistema parlamentario que del presidencial.
Finalmente, Israel cambió en 1996 de un sistema que era inequívocamente parlamentario. En nuevo sistema israelí es muy similar a esta forma especial de presidencialismo, excepto por el hecho de que al presidente se le denomina “primer ministro”. El primer ministro es elegido por vía popular, elegido para un periodo establecido de 4 años y predomina sobre el gabinete en virtud de su elección popular. Por lo tanto, el primer ministro elegido directamente es mucho más como un presidente de un sistema presidencial que como un primer ministro de un sistema parlamentario.
CONTRASTES ADICIONALES ENTRE SISTEMAS PARLAMENTARIOS Y PRESIDENCIALES
Existen otras 3 importantes diferencias.
En primer lugar, la separación de poderes en los sistemas presidenciales no solo significa la independencia mutua de los poderes Ejecutivo y legislativo, sino también la regla de que la misma persona no puede ejercer en ambos a un mismo tiempo. En los sistemas parlamentarios las mismas personas pueden ser miembros tanto el Parlamento como del gabinete. Existe mucha variación dentro del tipo parlamentario. A un extremo están muchos sistemas parlamentarios que convierten en requisito casi absoluto el hecho de que los miembros sean también miembros del legislativo. En el otro extremo aparecen 3 países (Holanda, Noruega y Luxemburgo), en los que la pertenencia al gabinete no puede combinarse con la pertenencia al parlamento.
En segundo lugar, una diferencia clave es la de que los presidentes no gozan del derecho de disolver el legislativo, mientras que el primer ministro y sus gabinetes si disfrutan de él. Una excepción en el lado presidencialista es que el presidente francés sí posee el poder de disolver la Asamblea Nacional. En los sistemas parlamentarios existe un amplio espectro de variantes.
En tercer lugar, los sistemas parlamentarios por lo general poseen dos ejecutivos: un jefe de Estado simbólico y ceremonial (un monarca o un presidente), que dispone de escaso poder, y un primer ministro que es el jefe del Gobierno y que, junto con el gabinete, ejerce la mayoría de los poderes ejecutivos. La regla habitual en los sistemas presidenciales es que el presidente sea al mismo tiempo el jefe de Estado y el jefe de gobierno
SEPARACIÓN DE PODERES Y EQUILIBRIO DE PODER
La distinción entre sistemas parlamentarios y presidenciales es de enorme importancia en varios aspectos. Los gabinetes presidenciales son esencialmente diferentes de los gabinetes de los sistemas parlamentarios. En los sistemas parlamentarios puede encontrarse un difícil equilibrio de poder entre gabinete y parlamento, pero también un claro predominio del Ejecutivo. El mismo grado de variación ocurre en los sistemas presidenciales.
Los poderes presidenciales provienen de 3 fuentes:
una es el poder del presidente, que consiste en poderes de reacción (vetar), y en poderes de acción (facultad de legislar)
la segunda fuente de poder es la fuerza y la cohesión de los partidos del presidente en el legislativo
en tercer lugar, los presidentes obtienen un gran poder de su elección popular directa, son los únicos dirigentes públicos elegidos por el conjunto de la población
La frecuente dependencia que muestran los presidentes respecto de sus poderes de partido muestra que en general es menos estable que en los sistemas parlamentarios. Los poderes constitucionales son más estables. La legitimación democrática derivada de la elección popular puede variar de acuerdo con la magnitud de la victoria electoral del presidente.
MEDICIÓN DE LOS GRADOS DE DOMINIO Y EQUILIBRIO DE PODER
¿Cómo puede medirse el poder relativo del órgano ejecutivo y del órgano legislativo del gobierno? En los sistemas parlamentarios, hoy el mejor indicador es la duración del gabinete. Un gabinete que dure mucho tiempo en el poder probablemente domina sobre el legislativo, y un gabinete que dure poco es probable que sea relativamente débil. La duración del gabinete es un indicador de la estabilidad del régimen. Se presume que la inestabilidad del gabinete conduce a la inestabilidad del régimen. Dogan ataca frontalmente la equiparación entre estabilidad de gabinete y estabilidad de régimen, y argumenta enfáticamente que la estabilidad del gabinete no es un indicador válido de la salud y la viabilidad del sistema democrático.
En gabinetes relativamente poco duraderos se tiende a una continuidad no solo de personal, sino también de partidos. Los gabinetes de un solo partido tienden a ser más duraderos que los gabinetes de coalición, pero un cambio de un gabinete a otro, siendo ambos de un solo partido, supone un vuelco global, mientras que un cambio de un gabinete de coalición a otro también de coalición comporta solo un retoque de la composición del gabinete.
El siguiente paso es decidir cómo medimos esa duración. La cuestión concierne a los eventos que se consideran ponen fin a la vida de un gabinete y sientan el comienzo de otro nuevo. En la tabla 7.1 la segunda columna de esta tabla se basa en la definición estricta de duración de gabinete que emplea cuatro criterios para señalar el fin del mismo: cambio en la composición de partido, en la figura del primer ministro, en el estatus de la coalición, así como nuevas elecciones. La primera columna se basa únicamente en el criterio de la composición de partido. La tercera columna presenta las medias de las dos primeras.
RELACIONES ENTRE EJECUTIVO Y LEGISLATIVO EN TREINTA Y SEIS DEMOCRACIAS
La tabla 7.1 muestra las 36 democracias en orden ascendente de predominio del poder ejecutivo. El valor promedio es de 3,2 años y la media general es de 2,94. Los 6 países situados en el extremo mayoritario son el Reino Unido y las 5 antiguas colonias británicas.
De los dos prototipos de democracia consensual, Suiza y Bélgica, a Suiza se la ha asignado la parte alta de la tabla, junto con Estados Unidos y Costa Rica, con Bélgica algo más abajo, pero todavía en noveno lugar.
TIPOS DE GABINETE Y SU DURACIÓN
¿Cómo son los diferentes tipos de gabinete que se han analizado en el anterior capítulo, en relación con el grado de dominio del ejecutivo? Hay 3 razones para esperar una relación positiva entre gabinetes ganadores mínimos y gabinetes de un solo partido de un lado, y dominio del Ejecutivo por otro.
primero, ambas variables pertenecen a la dimensión ejecutivo-partidos
segundo, en los sistemas parlamentarios los gabinetes de minoría están por naturaleza a merced del legislativo, no pueden esperarse que dominen sobre aquel.
tercero, un estudio de la independencia de los legisladores individuales que han votado contra su propio gabinete señalan que este tipo de comportamiento parlamentario independiente tiende a variar en proporción directa a la dimensión de la mayoría del gabinete en la Cámara de los comunes. Por lo general, los gabinetes con mayoría escasa reciben fuertes apoyos de sus partidarios en el Parlamento, mientras que los gabinetes con amplias mayorías suelen encontrarse con que su propio partido es más rebelde.
Los gabinetes de un partido con mayoría mínima tienen el tiempo medio de vida más largo. Y ambos tipos de gabinete con mayoría mínima duran más que los gabinetes en minoría o sobredimensionados. Las coaliciones minoritarias son las que presentan la vida más corta. En países en donde estos gabinetes son más normales, como en los países escandinavos, los gabinetes de coalición minoritaria duran más tiempo.
La figura 7.2 muestra la relación entre tipos de gabinete y dominio del Ejecutivo. El resultado es claro: los países con más gabinetes de un solo partido surgidos con mayoría mínima tienden también a ser los países con mayor dominio del Ejecutivo
La mayoría de los países están cerca de la línea de regresión. Los principales países que se quedan descolgados son cuatro de los sistemas presidenciales. Estados Unidos, Costa Rica y Venezuela poseen un nivel de dominio del Ejecutivo muy inferior del que cabía esperar, en base a su frecuencia de gabinetes de tipo mayoritario. De las democracias parlamentarias, solo dos se desvían claramente: Austria y Grecia. Austria ha tenido muchas coaliciones sobredimensionadas que gozaron de una inusual larga vida
ÁPENDICE: MONARCAS Y PRESIDENTES
Hay diferentes clases de jefes de Estado y cada uno tiene sus respectivos poderes. Los monarcas son principalmente Reyes o reinas, pero Japón posee un emperador y Luxemburgo tiene como jefe de Estado a un gran duque.
La ventaja que se suele atribuir a la monarquía para un régimen democrático es que incorpora un jefe de Estado, que es un símbolo apolítico e imparcial de unidad. Aunque, también es posible que los monarcas constituyan una fuerza divisoria.
Los monarcas no carecen totalmente de poder. Normalmente, en los sistemas parlamentarios conservan el derecho de designar al primer ministro. No se trata de una función significativa cuando hay una preferencia unánime, pero cuando se produce una muerte o una dimisión repentina, la influencia del monarca puede que no sea despreciable.
Finalmente, para quienes consideren que son preferibles los sistemas parlamentarios a los sistemas presidenciales hay que decir que una ventaja de la monarquía constitucional es que, por lo general, se la considera incompatible con el presidencialismo