Un líder, por el contrario, es un ser original que despierta, desarrolla y se centra en las personas. Es inspirador, con un enfoque a largo plazo, buscando entender por qué y las circunstancias de una situación. Mira hacia el futuro, desafía el status quo y busca constantemente mejorar y alcanzar nuevas metas. Influir en un equipo es su función principal, ya que busca inspirar, guiar y empoderar a otros para lograr resultados compartidos.