El control es el problema, no la solución.
El trabajo lo hace el cliente
No aceptar razones, lo importante es la utilidad de la conducta
La frustración, confusión, miedo, enojo o ansiedad que experimentan cliente y terapeuta son oportunidades para trabajar y humanizar el trabajo.
Ser congruente
No discutir ni ser condescendiente.
No importa la topografía de la conducta, sino su función.