El principal medio para proporcionar información es el lenguaje natural hablado
Para facilitar la información que el público solicita, conviene utilizar palabras precisas, concretas y que se entiendan fácilmente
El orden en que se transmite la información, la forma como se hace, el lenguaje que se emplea, todo debe ajustarse no sólo a la capacidad del oyente, sino también a sus intereses predominantes
La información hablada no consiste en una serie de enunciados, sino que esta se acoge bajo el signo de la impresión de simpatía o antipatía que produce en el oyente la manera que tiene de expresarse el que habla
El oyente no es una estatua, sino una persona que piensa y siente, y que no solo reacciona con actos de inteligencia, sino también con sentimientos, emociones, prejuicios, convicciones, creencias, etc., y que intenta, además, comprender lo que se le dice, asociarlo con sus experiencias pasadas y recordar lo que se le ha dicho
La transmisión de una información oral exige que el funcionario tenga en cuenta algunos factores que inciden directamente en el proceso comunicativo
Es importante el lenguaje utilizado, para cuya selección debe tener en cuenta a la persona que recibe el mensaje, para que esta lo entienda.
Hay que llamar cada cosa por su nombre, sin recurrir a explicaciones innecesarias, pero sin omitir las que lo sean
Conviene contestar a las preguntas con seriedad, sin extenderse demasiado.¡
Conviene evitar muletillas o frases hechas, y regular el volumen de la voz de modo que quien escucha oiga bien, sin estridencias o registros desagradables de la voz. La comunicación oral efectiva es pausada, sin atolondramiento.
Conviene, además, establecer contacto visual con quien se habla, sin abusar de gestos, movimientos de manos o de cabeza. El gesto debe servir para apoyar la palabra.