En la contemporaneidad, la representación del mundo, la composición del lugar y la conectividad adoptan distintas formas, se mueven en distintas direcciones y funcionan en muchos niveles sin dejar de retornar a los temas importantes para los artistas contemporáneos: El cambio del significado de ser en el tiempo, de la ubicación y del desplazamiento, de la libertad en el interior de un espacio altamente mediado y de la construcción de una noción del "yo" a partir del entorno extraño y fragmentado en que nos hallamos inmersos, en esto constituye el sentido último de la práctica contemporánea