El rey Basilio, alertado por una predicción, decide encerrar a su hijo Segismundo en una torre. Según el pronóstico, el príncipe lo derrocará y asesinará. Pasados los años, su padre decide comprobar si la predicción era cierta y, administrándole un somnífero, lo lleva a palacio. Segismundo se comporta como un tirano y el rey lo devuelve a la torre, haciéndole creer que todo ha sido un sueño. El rey nombra entonces sucesor a Astolfo, su sobrino. Se produce entonces una rebelión popular que devuelve el poder a Segismundo, cuyo comportamiento esta vez será noble y valeroso.