Una expectativa peligrosa es considerar que la formación en línea requie- re poco esfuerzo o una mínima implicación. El aprendizaje en línea requiere tanto esfuerzo como cualquier aprendizaje con otros medios. Y, por supuesto, implica saber manejarse en el entorno virtual, saber dónde está lo que uno necesita y cómo conseguirlo, leer y escribir mensajes, leer y estudiar el material de aprendizaje, rendir activida- des y ejercicios, superar pruebas de evaluación. Es interesante a este respecto, comparando el esfuerzo requerido presencialmente y en línea, lo que manifiesta Connie Broughton (citada por Murray, 2001: 2):
Tal vez un estudiante esté habituado a despreocuparse y a hacer lo mínimo para obtener un aprobado en un curso tradicional. Ese mismo estudiante suspenderá en la formación en línea.
En relación con lo anterior existe otro particular. Matricularse de más asignaturas de las que uno puede ocuparse realmente, es decir, excederse en las verdaderas posibilidades de uno mismo, es un elemento importante de frustración futura. Tresman (2002: 3) observa lo siguiente:
El abandono se da cuando los estudiantes sobrepasan su lími- te personal, que no han conseguido determinar adecuadamente al com- binar sus estudios con su estilo de vida.'
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