Cuenta la leyenda que un temible puma, aprovechándose de la oscuridad de la noche, acechaba a los habitantes de una tribu. El animal los tenía aterrorizados, y cuando el atardecer llegaba y el sol comenzaba a esconderse, hombres, mujeres y chicos, sin importar la edad corrían espantados a sus chozas para ponerse a salvo.