Hablar de educar a través de la televisión, esto es, transmitir contenidos de carácter formativo y educativo a través de la televisión, nos conduce a cambiar profundamente tanto la educación como la televisión. Por una parte, del medio orientado al entretenimiento pasamos a pensar en una herramienta de aprendizaje, es decir, lo que es en términos generales una herramienta o instrumento de la sociedad de consumo y de mercado puede convertirse en un servicio público de interés general y además en un medio para salvar las diferencias, para humanizar nuestra convivencia. Es por tanto necesario conseguir que la televisión, con su enorme poder e incuestionable influencia, contribuya a los fines de auténtica comunicación universal entre los ciudadanos y pueda servir para la mejora de nuestra cultura