" La noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube lleno de sombras de campanillas, de fragancia de hierba, de canciones, de cansancio y anhelo. De pronto, un hombre oscuro, con una gorra roja, la cara fea por la luz del cigarro, baja a nosotros de una casucha miserable, perdida entre sacos de carbón".
Juan Ramón Jiménez.