El imperialismo causó graves consecuencias en los países colonizados, como la explotación económica de recursos y personas, la desigualdad social y la destrucción cultural. Las fronteras arbitrarias crearon conflictos étnicos, mientras que la economía dependiente impuso desigualdad económica tras la independencia. Además, hubo cambios políticos y migraciones forzadas que alteraron las estructuras sociales. Los efectos ambientales fueron negativos, como la deforestación y la contaminación. En general, las secuelas del imperialismo continúan afectando a muchos países, incluso después de la descolonización.