Europa ha visto renacer opciones políticas extremas que presentan ideas propias del fascismo y ponen en cuestión la propia existencia de la UE. No son homogéneas, pero tienen rasgos comunes: posturas antidemocráticas, autoritarismo y prácticas violentas, rechazo al feminismo y los derechos humanos, represión de los derechos civiles, racismo y xenofobia, y total rechazo