El uso de la tecnología y el desarrollo de electrodomésticos como la lavadora, el aspirador o el microondas, simplificaron las tareas domésticas. A medida que pasa el tiempo se mejora su diseño, utilidades y eficiencia, es decir, obtener mayores y mejores funciones disminuyendo su consumo de energía.
Hoy día, muchos dispositivos domésticos disponen de conexión a Internet y permiten activar y controlar a distancia la calefacción, las puertas automáticas, el sistema de seguridad y hasta el automóvil.