El laboratorio de Curie, especialmente cuando trabajaba en París, estaba en condiciones muy humildes. Durante sus primeros años de investigación, su laboratorio estaba en un edificio no muy moderno, sin los equipos sofisticados que se usan hoy. Además, la radiactividad no era conocida en su totalidad, por lo que no había conciencia del peligro al que se exponían al manipular materiales radiactivos como el uranio y el radio.