Desde la perspectiva de la tecnología y las ciencias naturales, la búsqueda del conocimiento es una respuesta biológica y evolutiva que garantiza la supervivencia y el progreso. La biología muestra que la curiosidad es una ventaja adaptativa que ha permitido a la especie humana desarrollar soluciones a problemas de su entorno, desde la domesticación del fuego hasta la medicina moderna. La neurociencia señala que el aprendizaje y la exploración activan circuitos de recompensa en el cerebro, lo que motiva a los seres humanos a seguir descubriendo. A su vez, la tecnología amplía la capacidad de conocer y transformar el mundo, desde la creación de herramientas primitivas hasta la inteligencia artificial. En este sentido, buscamos el conocimiento porque nos permite adaptarnos, innovar y mejorar nuestra calidad de vida.