El ciclo del agua es esencial para la vida y el planeta, ya que distribuye el agua dulce necesaria para el consumo humano, la agricultura y los ecosistemas. Regula el clima al equilibrar temperaturas y favorecer la formación de lluvias, y recarga ríos, lagos y acuíferos, manteniendo los hábitats naturales. Además, purifica el agua al evaporarla y condensarla, asegurando su disponibilidad en forma limpia y renovable.
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