El modelo europeo presentó dos importantes diferencias respecto al estadounidense. Por un lado, el Estado del bienestar, es decir, la gestión por parte del Estado de unos servicios básicos (sanidad, educación, transporte, prestaciones sociales...) que pretendían llegar al conjunto de la población y se financiaban gracias a una política fiscal progresiva. Por otro, la democracia parlamentaria tenía un carácter pluripartidista, con diversos partidos: conservadores y democristianos, socialistas y laboristas, comunistas....