El origen del adobe coincide con la Revolución Neolítica y la sedentarización del hombre en Oriente Próximo. Se han encontrado ladrillos de barro en forma de pan, moldeados a mano alrededor del año 8.000 a.C., en Jericó y Mureybet. Los más antiguos producidos en moldes, unos mil años después, fueron vistos en Çatal Höyük, Turquía. Una veintena de centros históricos de adobe están clasificados como Patrimonio de la Humanidad, entre ellos Shibam en Yemen, Tombuctú en Malí, Alepo en Siria, Lima y Ciudad de México en América Latina. En Francia, los ladrillos de barro están presentes principalmente en Midi-Pyrénées (Haute-Garonne, Gers, Tarn).