Se ven afectadas las habilidades sociales y prácticas, es decir, las habilidades de la vida diaria que se necesitan para vivir, trabajar y jugar en la comunidad: la comunicación, las habilidades sociales e interpersonales, el autocuidado, la vida doméstica, el autocontrol, las habilidades académicas básicas (lectura, escritura y matemáticas básicas), el trabajo, el ocio, la salud y la seguridad. Se considera que existe una limitación en las capacidades adaptativas si existe un déficit en al menos dos de estas áreas en comparación con los niños de la misma edad y la cultura.
Esta puede ser leve, moderada, a grave, incluyendo varias limitaciones que hacen que la persona necesite mucho apoyo para realizar distintas tareas básicas como comer, asearse o alimentarse.
Discapacidad intelectual leve (CI 50-55 a 70).
Discapacidad intelectual moderada (CI 35-40 a 50-55).
Discapacidad intelectual grave (CI 20-25 a 35-40).
Discapacidad intelectual profunda (CI 20-25).
No obstante, una gran cantidad de personas con discapacidad son totalmente autónomas y aprenden a manejarse en su vida diaria y lograr grandes metas que pocas personas consiguen, incluso sin tener una discapacidad. Ejemplo de ello son todos los atletas que participan en los eventos organizados por Olimpiadas Especiales.
Comuunicación
En general, se debe entender que las personas con discapacidad intelectual tienen habilidades diferentes y formas distintas de realizar actividades cotidianas. La mayoría lleva vida normal y con el apoyo adecuado alcanzan su total independencia.
Otro error común es referirse a las personas con discapacidad intelectual como niños, cuando se trata de adultos. Quien vive con esta condición no pierde su individualidad o dignidad, tampoco deja de crecer o desarrollarse con sus propias aspiraciones, deseos, criterios e intereses.
Términos adecuados
Use la frase personas con discapacidad intelectual y no “personas discapacitadas intelectualmente”. Tampoco es apropiado el término “personas retrasadas”, “retrasado mental” o “discapacitados intelectuales”.
En su vocabulario diferencie entre “niño, joven, adolescente o adulto con discapacidad intelectual”. Son como cualquier persona que crece y evoluciona.
Evite decir que una persona con esta condición sufre, es víctima o padece.
Si conoce a una persona con una discapacidad física, reconozca y no lo caracterice como un impedido. Asimismo, una persona con bastón, muleta o silla de ruedas utiliza dichas herramientas, no está “confinada”, “restringida” o “limitada” por ellas.
Quienes tienen alguna discapacidad relacionada con el aprendizaje o comunicación no son “anormales” o “mongólicos”.
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