Un buen consultor debe ser extrovertido, capaz de relacionarse, explicar y convencer a los clientes sobre sus propuestas. Además, debe ser un experto en su campo, ya que su desempeño está constantemente evaluado y necesita demostrar su capacidad en cada tarea. El carisma es una característica clave que facilita su labor. También debe ser abierto a críticas y al aprendizaje continuo, dado que el ámbito de su trabajo está en constante evolución. Un buen consultor debe estar preparado para trabajar en equipo, liderar proyectos, asumir responsabilidades rápidamente y enfrentar desafíos con optimismo y criterio.