Las personas con discapacidad visual pueden experimentar visión borrosa, pérdida parcial de la visión o ceguera total. Como resultado, dependen en gran medida de otros sentidos, como el tacto y el oído, para interactuar con su entorno. Pueden presentar dificultades en la movilidad y orientación, requiriendo el uso de bastones, perros guía o dispositivos de asistencia.