1. Consumo total: El producto, al ser empleado, pierde toda su utilidad y por ende su valor, generalmente se destruye por completo; por ejemplo, los alimentos, la pólvora, los combustibles, un cigarro, etcetera.
2. Consumo parcial:A pesar de haberse empleado, el bien aún conserva alguna utilidad del mismo tenor para el que fue creado o se puede emplear en cosas diferentes, por tanto, es claro que su consumo no ocasiona su destrucción total.
3. Consumo rápido: El producto se extingue con una sola aplicación o un reducido número de aplicaciones; por ejemplo, un cerillo, un cigarro, los alimentos, etcétera.