Afecta el músculo recto lateral, responsable de la abducción ocular. Es la parálisis más común, debido a su largo trayecto. Los síntomas incluyen diplopía horizontal, más pronunciada en visión lejana. Los signos son endotropía en visión lejana, incapacidad parcial o total de abducción, y pequeños movimientos sacádicos. Puede haber inclinación de la cabeza hacia el lado afectado. En niños, puede desarrollarse ambliopía. El pronóstico es generalmente bueno con evolución espontánea. El tratamiento incluye prismas, oclusión, medicamentos (tiamina, cianocobalamina, carbamazepina, toxina botulínica) y, en casos estables, cirugía.