Los efectos de la Guerra Civil fueron devastadores. España perdió alrededor de un millón de personas, de las cuales más de la mitad murieron en el conflicto y casi 400 000 se exiliaron. Por otro lado, la economía quedó arruinada por la destrucción de medios de transporte, comunicaciones, etc., y del hundimiento de la producción agraria e industrial. Así, se originó una gran escasez de productos de primera necesidad (alimentos, medicinas...), sobre todo en las áreas urbanas, y de electricidad y combustibles.
Para la mayoría de la población (obreros, campesinos y clases medias), la miseria fue una realidad cotidiana, ya que los salarios eran muy bajos, y los precios, elevados debido a la escasez.