Como características básicas del modelo podemos señalar las siguientes:
● Se mantiene una concepción global del ser humano, de sus experiencias subjetivas
y de cómo se percibe a sí mismo. En este sentido, el comportamiento es entendido
como un producto total, determinado por la percepción subjetiva del ambiente, los
estilos de comunicación y el potencial humano.
● El centro de interés de la teoría está en los individuos sanos y en su necesidad
intrínseca de desarrollar su potencial
● El objetivo es la comprensión de las personas y no la predicción o el control de las
conductas. Así los objetos de estudio más característicos son la autopercepción, el
autoconceptos, la percepción del ambiente y de los otros, las estrategias de solución
de problemas o la evaluación de la tendencia a la autorrealización.
● Se critica el concepto de enfermedad mental, las categorías psicopatológicas, o los
rasgos y dimensiones estáticas de la personalidad. Lo único que interesa es la
autopercepción de la persona y de su ambiente, su capacidad de interacción con el
medio, y su capacidad para autodirigirse para atender a sus necesidades
fundamentales sin tener en cuenta las presiones del medio.
Los autores humanistas señalan que buena parte de los problemas psicológicos se derivan
del hecho de que las personas no son fieles a sí mismos y actúan no en función de sus
motivaciones sino en función de cómo piensa que los demás creen que debería actuar, lo
cual genera una situación de “incongruencia”.
La ayuda del psicólogo debe estar basada en una relación terapéutica guiada por la
sinceridad, la aceptación incondicional, la empatía, el establecimiento de condiciones que
faciliten el crecimiento, la autodirección y la toma de conciencia de las propias capacidades
y motivaciones.
La finalidad de la evaluación psicológica no pretende:
1) el psicodiagnóstico no tiene como objetivo poner etiquetas
2) El proceso evaluador tampoco pretende clasificar, predecir ni explicar el
comportamiento.
Las técnicas utilizadas son elegidas, valoradas e interpretadas por el propio cliente
buscando con ellas su propio crecimiento y su aprendizaje. Evaluación y terapia quedan así
ligadas, rompiéndose la relación asimétrica evaluador-evaluado y obviándose los requisitos
psicométricos de las pruebas que pierden aquí el sentido. El objetivo de la evaluación se
presenta por tanto como modificador a partir del momento en el que se considera que el
objetivo terapéutico es lograr un mejor ajuste personal y social de las personas. Es
fundamental la comprensión empática y la aceptación incondicional.
En cuanto a los métodos de evaluación encontramos la observación y la autoobservación, la
entrevista no directiva o centrada en el cliente y otras técnicas como la técnica de
clasificación Q de Stephenson; las técnicas de rejilla; los análisis de contenido dirigidos a
registrar verbalizaciones de las personas con el objetivo de contrastar hipótesis sobre sulpersonalidad y autoconcepto y las escalas de estimación que intentan captar el proceso de
evolución y cambio durante la terapia.
Las limitaciones de este modelo son la visión tan optimista que presenta del ser humano y
se cuestionan conceptos como “autorrealización” o “yo ideal” por su alto valor inferencial; y
sus métodos evaluativos y terapéuticos, en donde quedan descartados los requisitos
científicos que deben acompañarlos