La respuesta a incidentes abarca métodos, políticas y procedimientos para manejar ataques cibernéticos, con objetivos de limitar el impacto, evaluar daños y recuperar sistemas. El NIST (Publicación 800-61 Rev. 2) recomienda crear un CSIRC (capacidad de respuesta a incidentes) mediante políticas y planes detallados, involucrando a varias áreas como TI, legal, recursos humanos y relaciones públicas. El marco CMMC, usado por el Departamento de Defensa de EE. UU., evalúa la madurez de las organizaciones en ciberseguridad.
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Contención, Erradicación y Recuperación: Controlar el incidente, corregir vulnerabilidades y restaurar servicios.
Preparación: Crear el CSIRT, capacitarlo y adquirir herramientas necesarias.
Actividades Posteriores: Revisar la respuesta, fortalecer controles y documentar lecciones aprendidas.