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Berenice - Coggle Diagram
Berenice
Metáfora:
Sin embargo, hay un recuerdo de formas etéreas, de ojos espirituales y expresivos, de sonidos musicales y tristes, un recuerdo que no puedo marginar.
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Sin embargo, no hay en este país torres más venerables que las de mi sombría y lúgubre mansión.
El espíritu del cambio la arrasó, penetrando en su mente, en sus costumbres y en su carácter, y de la forma más sutil y terrible llegó a alterar incluso su identidad.
O la memoria de la dicha pasada es la angustia de hoy, o las agonías que son se originan en los éxtasis que pudieron haber sido.
Mi razón se parecía a ese peñasco marino del que nos habla Ptolomeo Hefestión, que resistía firme los ataques de la violencia humana y la furia más feroz de las aguas y de los vientos, pero temblaba a simple contacto de la flor llamada asfódelo.
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Era una página espantosa en la historia de mi existencia, escrita con recuerdos siniestros, horrorosos, ininteligibles.
Símil:
¡Ah, acude vivida su imagen a mí, como en sus primeros días de alegría y de dicha!
Pocas deducciones, si había alguna, surgían, y esas pocas volvían pertinazmente al objeto original como a su centro.
En los brumosos amaneceres, en las sombras entrelazadas del bosque al mediodía y en el silencio de mi biblioteca por la noche ella había flotado ante mis ojos, y yo la había visto, no como la Berenice viva y palpitante, sino como la Berenice de un sueño.
No como una moradora de la tierra, sino como su abstracción.
Un recuerdo que no puedo marginar; una memoria como una sombra, vaga, variable, indefinida, vacilante.
No como algo para admirar, sino para analizar.
Desplegada por el ancho horizonte, como el arcoíris, sus colores son tan variados como los de éste, a la vez tan distintos y tan íntimamente unidos.
No como un objeto de amor, sino como tema de la más abstrusa aunque inconexa especulación.
Mientras tanto, como el espíritu de un sonido lejano, un agudo y penetrante grito de mujer parecía sonar en mis oídos.
Sonó un suave golpe en la puerta de la biblioteca y, pálido como habitante de una tumba.
Onomatopeya:
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Ruido de voces preocupadas, mezcladas con apagados gemidos de dolor y de pena.
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El espíritu de un sonido lejano, un agudo y penetrante grito de mujer parecía sonar en mis oídos.
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Voz quebrada, ronca y muy baja.
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Metonimia:
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En los frescos del salón principal, en los tapices de las alcobas.
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Personificación:
Una memoria como una sombra, vaga, variable, indefinida, vacilante.
Pero de los desordenados aposentos de mi cerebro, ¡ay!, no había salido ni se podía apartar el blanco y horrible espectro de los dientes.
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Y la tarde cayó sobre mí; y vino la oscuridad, duró y se fue.
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Mis sentimientos nunca venían del corazón, y mis pasiones siempre venían de la mente.
Ironía:
La calamidad de Berenice me daba lástima, y, profundamente conmovido por la ruina total de su hermosa y dulce vida.
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Yo había hecho algo. Pero, ¿Qué era?
Resistía firme los ataques de la violencia humana y la furia más feroz de las aguas y de los vientos, pero temblaba a simple contacto de la flor llamada asfódelo.
Igual que en la ética el mal es consecuencia del bien, en realidad de la alegría nace la tristeza.
Cómo es que de la belleza ha derivado un tipo de fealdad; de la alianza y la paz, un símil del dolor.
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Hipérbole:
Las extrañas ideas del mundo de los sueños, por el contrario, se tornaron no en materia de mi existencia cotidiana, sino realmente en mi cínica y total existencia.
El espíritu del cambio la arrasó, penetrando en su mente, en sus costumbres y en su carácter.
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Una clase de epilepsia que con frecuencia terminaba en catalepsia, estado muy parecido a la extinción de la vida.
Perder todo sentido del movimiento o de la existencia física, mediante una absoluta y obstinada quietud del cuerpo.
La excesiva, intensa y morbosa atención, excitada así por objetos triviales en sí, no tiene que confundirse con la tendencia a la meditación.
Aliteración:
En los frescos del salón principal, en los tapices de las alcobas, en los relieves de algunos pilares de la sala de armas.
¡Quiera Dios que nunca los hubiera visto o que, después de verlos, hubiera muerto!
Estaba lleno de horror, horror más horrible por ser vago, terror más terrible por ser ambiguo.
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Enfermizo, envuelto en tristeza; ella, ágil, graciosa, llena de fuerza.