En Madrid, una mujer gitana y su bebé fueron agredidos tras una discusión en un supermercado. Al regresar para reclamar, fue detenida junto a otro hombre gitano, acusado de robo. Durante el traslado, los policías hicieron comentarios despectivos sobre ella. Al intentar denunciar la agresión, le informaron que no podía hacerlo porque la cajera la había denunciado primero, obligándola a acudir al juzgado para ejercer sus derechos.