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EL POZ Y EL PENDULO DE EDGAR ALLAN - Coggle Diagram
EL POZ Y EL PENDULO DE EDGAR ALLAN
El ruido aquel provocaba en mi espíritu una idea de rotación, quizá a causa de que lo asociaba en mis pensamientos con una rueda de molino.
Cada fibra de mi ser se estremecía como si hubiera estado en contacto con el hilo de una batería galvánico.
Y el universo fue solo noche, silencio, inmovilidad.
Sombras de recuerdos
Los límites de lo ilimitado.
METONIMIA
Metonimia:
Los grandes hachones se redujeron a la nada; sus llamas se apagaron por completo.
Perfume de alguna flor desconocida.
Melodía que nunca hubiese llamado su atención.
El movimiento tumultuoso del corazón.
El trozo de tela.
ONOMATOPEYA
Onomatopeya:
Zambullida loca y precipitada.
El rumor de sus latidos.
Relámpago.
Con un gruñido.
Una explosión, un huracán de trompetas, un poderoso rugido
SIMIL
Símil:
Sentí que cada fibra de mi ser se estremecía como si hubiera estado en contacto con el hilo de una batería galvánico.
Las figuras de los jueces se desvanecieron como por arte de magia.
Como si quienes me llevaban, un cortejo de espectros, hubieran pasado, al descender, los limites de lo ilimitado.
Oír un ruido sobre mi cabeza como de una puerta abierta y cerrada.
Enorme péndulo como de los relojes antiguos
PERONIFICACION
Personificación:
Los decretos de lo que para mí representaba el Destino salían aun de aquellos labios.
La idea del inefable reposo que nos espera en la tumba. Llego suave, furtivamente.
Cuando nos despertamos del más profundo sueño, rompemos la telaraña de algún sueño.
Las visiones melancólicas que el vulgo no puede vislumbrar
El sentimiento de una repentina inmovilidad en todo lo que me rodeaba
Aliteración:
Noche, silencio, inmovilidad.
Rompemos la telaraña de algún sueño.
Momentos breves, brevísimos.
Sombras de recuerdos grande figuras
Tambaleándome, anduve algún rato
HIPERBOLE
No oí nada más. No obstante, durante algún rato pude ver. Veía los labios de los jueces vestidos de negro, eran blancos, más blancos que la hoja de papel.
Todas las sensaciones parecieron desaparecer como en una zambullida loca y precipitada del alma en el Hades.
Transportándome silenciosamente hacia abajo, aún más hacia abajo, cada vez más abajo.
Idea del infinito en descenso.
Vencidos por el hastío infinito de su tarea.
IRONIA
Ironía:
Tomaron para mí, al principio, el aspecto de la claridad, y los imagine ángeles blancos y esbeltos que debían salvarme.
Un vivo afán de caer en la insensibilidad.
La dificultad era bien fácil de ser solucionada.
¿Qué cosa menos importante podía encontrar que las dimensiones de mi calabozo?
De cuya boca había yo escapado